miércoles, 22 de julio de 2026

PRIMERO SE ACABA LA AGUAMASA QUE LOS MARRANOS

 

PARTEAGUAS


Por Armando Berrones

“A chillidos de marrano, oídos de carnicero” es una frase popular que supone las quejas, reclamos e indiferencia que experimentan los diversos sectores sociales por parte de la clase política tamaulipeca.

Es una observación singular de quien esto escribe, pues pasa el tiempo y los problemas no se resuelven y se trasladan a las siguientes administraciones porque la urgencia política es inatacable y no puede ser de otra manera.



Lo anterior tiene su raigambre en lo que pondero de la declaración de la COPARMEX en el Estado, a través de su presidenta, Dolores Ramírez Andrade, quien en reciente entrevista dejó en claro que se tienen obstáculos infranqueables al momento para que la inversión extranjera directa llegue a Tamaulipas:

Los problemas de inseguridad, la falta de certeza jurídica y desde luego, la carencia de una adecuada infraestructura eléctrica, hidráulica son elementos fundamentales para incrementar la competitividad.  Son las ventajas estratégicas que las grandes empresas analizan para direccionar sus inversiones en tierra firme.

Ante ello, los 3 niveles de gobierno deben trabajar de común acuerdo para ofrecer estas bondades, que a la postre generen empleo, rentabilidad y prosperidad en las distintas zonas del estado.



¿Lo harán los diversos actores políticos o seguirán en la ataraxia?

Puro estoicismo, señores!!!

 

DEUDA PÚBLICA PODRÍA GENERAR DEVALUACIÓN

De seguir prestando oídos sordos a los señalamientos que hacen organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual recomienda a los países emergentes que mantengan su deuda pública por debajo del 40% o 50% del PIB, la situación de México podría tener un desenlace ominoso: la devaluación de nuestra moneda al ser incapaz de enfrentar sus compromisos financieros. Ahí están las opiniones de expertos, los datos de las calificadoras internacionales que han reducido sus expectativas en torno a nuestro país y lo ven como de altísimo riesgo para la inversión extranjera.

Me explico: Se estima que la deuda pública en los tiempos de Peña Nieto rondaba los 10.5 billones de pesos, esto es, un equivalente al 44.9 por ciento del PIB; con AMLO, la deuda se disparó a los 16.7 billones de pesos, equivalente  al 49.3 por ciento del PIB, mientras que con la actual presidenta Claudia Sheinbaum la deuda es del orden de los 18.8 billones de pesos, equivalente al 50.4 por ciento del Producto Interno Bruto, lo cual es harto criminal, desproporcionado, dado que se tiene una economía que no crece. Así que esto constituye una perversa bomba de tiempo que podría estallar en corto plazo.

Veremos, amable lector, las consecuencias en breve.

 

armandoberrones@hotmail.com

 

 

 

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